Ecuador tiene ahora el mejor perfil entre los países andinos para la inversión extranjera, dicen analistas

Walter Spurrier Baquerizo y Alberto Acosta Burneo analizaron previsiones.

Con una sensación de optimismo por el avance de la vacunación y un gobierno que “se muestra amigable” con la inversión privada, el segundo semestre de este año tiene probabilidades de que registre un mejor desempeño frente a las proyecciones iniciales.

Esa es la percepción del analista Walter Spurrier, quien junto con Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal, revisó este jueves los escenarios políticos y económicos 2021-2022.

Los analistas coincidieron en que algunos sectores muestran síntomas de una recuperación y podrían terminar con crecimientos, aunque quedan desafíos para llegar a niveles de antes de la pandemia.

Spurrier mencionó que el comercio se expandiría 3,7 % en 2021 después de una contracción de -7,8 % en 2020 y la manufactura se recuperaría el 3,1 % tras la caída de -6,9 % el año anterior. Mientras que la agricultura se beneficiaría de una recuperación del 2,9 % este 2021.

Uno de los sectores que seguirán batallando por salir de la contracción será la construcción, que tuvo una caída de -11 % en 2020 y se deslizaría en –1,4 % en el 2021.

Si bien Ecuador no tendría una fuerte tasa de crecimiento en 2021, Spurrier estimó que es probable que se supere la estimación oficial de 2,8 %, y a partir de 2022 Ecuador podría iniciar una etapa de fuerte crecimiento.

A nivel externo hay factores que podrían abonar a una mejora para el país. Spurrier consideró que los precios altos de las materias primas mejoran la balanza de pagos y las cuentas fiscales de Ecuador.

El petróleo ha subido y se insinúa un precio promedio por sobre $ 62 por barril para las exportaciones ecuatorianas este año. Según Spurrier, eso significaría aproximadamente $ 2.500 millones más que en 2020 de exportaciones netas.

Además, Ecuador tiene ahora el mejor perfil entre los países andinos para la inversión extranjera, dice el analista.

Citando un estudio de Forbes, Spurrier mencionó que Ecuador es el segundo país, después de El Salvador, donde se registra optimismo sobre el futuro económico.

A nivel regional, Perú ha dado un giro con un gobierno de izquierda, mientras que en Colombia y Chile crece esa tendencia.

Uno de los retos de este Gobierno, según Spurrier, será encontrar una solución a la crisis fiscal. “Ecuador necesita tornar un déficit fiscal en superávit, lo que significa que cualquier ingreso adicional del Gobierno se destinaría a reducir el déficit, no a aumentar el gasto”, dice.

Otro problema por resolver está en el campo eléctrico, con hidroeléctricas que no logran alcanzar su máxima potencia nominal y algunas centrales térmicas que están fuera de línea. “El próximo año, Ecuador podría no ser capaz de atender la demanda y podría haber una vuelta a los apagones”, afirmó Spurrier.

Alberto Acosta Burneo, quien revisó cifras de comercio exterior y el sistema financiero, resaltó que el Gobierno esté considerando al sector productivo para la adopción de algunos cambios como la construcción de una política industrial moderna y la decisión de buscar acuerdos de libre comercio y formar parte de la Alianza del Pacífico.

Para el analista, uno de los retos que tendrá este Gobierno estará en la Asamblea Nacional, que deberá avalar o rechazar propuestas de reformas laborales, bancarias, impuestos y acuerdos comerciales.

Acosta Burneo indicó que las señales que ha dado este Gobierno apuntan a una mayor participación privada. En ese sentido, citó, por ejemplo, cambios en los contratos de inversión, la creación de un nuevo marco legal para incentivar la participación privada en áreas actualmente reservadas al Estado, el nuevo reglamento para petróleo que impulsa la participación privada vía concesión de activos petroleros.

Uno de los temas que inquietan a este analista está relacionado con el mecanismo que se busca implementar para la reducción de las tasas de interés.

Hasta el 30 de agosto, el Banco Central del Ecuador (BCE) debe publicar un documento metodológico para el cálculo de la tasa de interés y a partir del 1 de octubre deberá aplicarse la nueva metodología de manera progresiva en todos los segmentos crediticios.

“Lamentablemente, este nuevo intento por fijar tasas de interés se asienta en un error teórico importante: pensar que los costos son los que fijan los precios”, aseveró Acosta Burneo.



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